FÚTBOL
Melgar resucita en el último minuto y empata 3-3 ante Vasco da Gama en un duelo épico
El 2 de abril de 2025, el Estadio Monumental de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) en Arequipa se convirtió en el escenario de una batalla inolvidable. FBC Melgar se enfrentó con toda su garra a Vasco da Gama, en un encuentro de la Copa Sudamericana que terminó 3-3. Un empate lleno de emociones que quedó grabado en el corazón de los miles de hinchas rojinegros que vibraron con cada jugada, con cada gol, con cada esperanza renovada.
Un inicio arrollador de Vasco da Gama
El partido comenzó con la intensidad que solo un torneo internacional puede generar. Desde los primeros compases, Vasco da Gama tomó el control. En el minuto 3, Philippe Coutinho, el astro brasileño, se encargó de silenciar temporalmente a la hinchada local con un golazo desde fuera del área que dejó sin reacción al portero Carlos Cáceda. La precisión de Coutinho no solo demostró su calidad, sino que también puso a los rojinegros a prueba, pues el estadio se llenó de un silencio tenso mientras los brasileños celebraban.
A los 32 minutos, el golpe se sintió más fuerte. Pablo Vegetti, con una frialdad impresionante, aumentó la ventaja para los cariocas. Un centro perfecto y un remate certero colocaron el 2-0 en el marcador, y parecía que la historia ya estaba escrita. Sin embargo, algo especial estaba sucediendo en Arequipa. Melgar no estaba dispuesto a rendirse sin luchar.
El despertar de Melgar
A pesar de estar dos goles abajo, Melgar mostró un corazón indomable. Y en el minuto 39, un destello de esperanza llegó cuando Gregorio Rodríguez, con una gran dosis de valentía, descontó para el conjunto local. El gol fue un soplo de vida para los aficionados, que comenzaron a creer nuevamente en la remontada. El estadio se llenó de cánticos y aplausos, pues sabían que aún quedaba mucha historia por escribir.
La respuesta de Vasco y la garra de Melgar
El inicio de la segunda mitad trajo consigo más emociones. En el minuto 55, un penal polémico favoreció a Vasco da Gama. La mano dentro del área, sancionada por el árbitro, permitió a Vegetti ejecutar la pena máxima y colocar el 3-1, dejando nuevamente en claro la calidad del equipo visitante. Parecía que el sueño de Melgar se desvanecía. Sin embargo, el espíritu de lucha de los rojinegros jamás se apagó.
Cuando el reloj marcaba el minuto 80, Facundo Castro con un remate poderoso desde fuera del área, puso el 3-2 en el marcador. El estadio estalló. Los seguidores de Melgar comenzaron a sentir que la remontada era posible. La energía en la tribuna se transmitió a los jugadores, que no pararon de luchar hasta el último segundo.
Y el milagro ocurrió. En el minuto 90, Kenji Cabrera, con un cabezazo preciso tras un córner, logró el tan ansiado empate 3-3. El Estadio Monumental se vino abajo. Los hinchas, con los ojos brillando de emoción, celebraron como si hubieran ganado. El empate no solo fue un resultado, sino un símbolo de la lucha, el coraje y el alma de Melgar.
Un partido para el recuerdo
Este 3-3 fue mucho más que un simple marcador. Fue un espectáculo que demostró que el fútbol no se juega solo con los pies, sino con el corazón. Vasco da Gama, con su experiencia y sus estrellas, mostró por qué es uno de los equipos más grandes de Brasil. Pero Melgar, con su alma y su fuerza, demostró que no hay adversidad que pueda apagar su fuego.
El encuentro fue un vaivén de emociones, con alternancia en el dominio del balón y en el control del juego. Vasco da Gama, con su fútbol brillante y su experiencia, estuvo cerca de llevarse los tres puntos, pero Melgar no permitió que eso sucediera. El empate fue un resultado justo, una recompensa para los jugadores locales que nunca dejaron de creer.
El futuro de Melgar en la Copa Sudamericana
Con este empate, Melgar suma un valioso punto en la tabla del Grupo G de la Copa Sudamericana. Aunque el partido fue solo el primero de una serie de encuentros, la remontada ante Vasco da Gama es un mensaje claro: Melgar está dispuesto a luchar hasta el último minuto en su camino hacia la gloria. Este empate, cargado de emociones, será recordado como un momento clave para el equipo peruano, que ahora se prepara con más confianza para enfrentar a los próximos rivales.
En resumen, el partido entre Melgar y Vasco da Gama no fue solo un choque deportivo. Fue una prueba de carácter, de coraje y de fútbol vibrante que capturó la esencia misma del deporte. Un empate que quedará en la historia de Arequipa y que reforzó la creencia de que el fútbol es, ante todo, emoción, pasión y esperanza.