En un vibrante partido disputado en la altura extrema del estadio municipal de El Alto, Bolivia consiguió una victoria memorable por 1-0 ante Colombia, resultado que renueva sus esperanzas de clasificar al Mundial 2026. El equipo dirigido por Oscar Villegas, que jugó con diez hombres desde los 23 minutos del primer tiempo tras la expulsión de Héctor Cuéllar, encontró en Miguel Terceros la chispa de inspiración para llevarse los tres puntos.
El contexto no era sencillo para Bolivia. A pesar de las últimas victorias ante Chile y Venezuela, que revitalizaron el ánimo del equipo, enfrentarse a Colombia, una potencia del fútbol sudamericano, siempre representa un desafío mayúsculo. Y más cuando apenas pasada la mitad del primer tiempo, el conjunto del altiplano se quedó con un hombre menos. Héctor Cuéllar fue expulsado tras una dura entrada sobre Roger Martínez, quien tuvo que abandonar el campo lesionado, complicando aún más las opciones del equipo local. La jugada fue clara y el árbitro brasileño Wilton Pereira Sampaio no dudó en mostrar la tarjeta roja.
A partir de ese momento, el partido se inclinó en favor de los colombianos, quienes buscaron aprovechar la ventaja numérica. Jhon Córdoba, que ingresó en lugar del lesionado Martínez, estuvo a punto de marcar con un potente remate que terminó estrellándose en el poste. Además, la preocupación creció para Bolivia cuando Jeyson Chura también tuvo que salir por una molestia muscular, dejando su lugar a Gabriel Villamil. El conjunto colombiano dominaba, pero la resistencia boliviana comenzaba a tomar forma, liderada por una defensa aguerrida y un Guillermo Viscarra imponente bajo los tres palos.
El segundo tiempo fue testigo de un momento de magia que cambió el destino del partido. Bolivia, agazapada y esperando su oportunidad, encontró en Miguel Terceros el héroe inesperado. El joven de 20 años recibió el balón en el sector derecho, dribló con destreza a sus marcadores con dos amagues que dejaron a la defensa colombiana desorientada y, con un disparo potente, clavó el balón en el ángulo más lejano de Camilo Vargas. Fue un verdadero golazo que desató la euforia en las gradas. «¡Sí se puede!», gritaban los aficionados bolivianos, rememorando el espíritu de las eliminatorias de 1994, cuando Bolivia logró una histórica clasificación al Mundial de Estados Unidos de la mano del legendario «Diablo» Etcheverry.
Con la ventaja en el marcador, el partido se convirtió en un asedio colombiano, pero Bolivia, con diez jugadores, resistió heroicamente. La figura de Guillermo Viscarra se agrandó con cada intervención, deteniendo los intentos de jugadores como James Rodríguez, Luis Díaz y el propio Córdoba. La actuación del arquero boliviano fue crucial para sellar el resultado, siendo uno de los máximos responsables de que Bolivia mantuviera su portería imbatida.
Con este resultado, Bolivia alcanza los doce puntos y se posiciona en el quinto lugar de la tabla, soñando con repetir la hazaña de clasificar a un Mundial, como lo hicieron en 1994. La altura de El Alto, a 4,090 metros sobre el nivel del mar, sigue siendo un aliado para los bolivianos, que se aferran a sus condiciones para seguir peleando por uno de los seis cupos directos al Mundial, o al menos, el puesto de repechaje.
Para Colombia, la derrota significó mucho más que la pérdida de su invicto. Néstor Lorenzo, el técnico cafetero, deberá lidiar con las preocupaciones por el estado físico de sus jugadores, especialmente el de Roger Martínez, cuya lesión podría tener repercusiones en el futuro inmediato. A pesar de los esfuerzos y el dominio en gran parte del encuentro, los colombianos se marchan de la altura de Murillo sin puntos, y con la amarga sensación de haber dejado pasar una oportunidad clave en su camino a la clasificación.
En resumen, Bolivia mostró carácter, resiliencia y mucho corazón. En una de las plazas más complicadas del mundo para jugar al fútbol, sacaron a relucir su mejor versión y, con diez jugadores, lograron una victoria que los invita a soñar en grande.